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CÓMO PREVENIR UN CONSTIPADO: HÁBITOS DE VIDA SALUDABLE

En estas fechas y con los constantes cambios de tiempo es muy fácil coger un constipado, en especial los niños, puesto que el colegio y las guarderías son un foco de infecciones. Es por ello que a continuación os vamos a presentar una serie de recomendaciones y consejos para intentar prevenir estos molestos resfriados teniendo en cuenta la alimentación, la ropa y las rutinas diarias.

En lo referente a la alimentación es muy importante mantener una dieta equilibrada para estar sanos, pero ciertos alimentos pueden sernos de mayor utilidad en esta época del año, puesto que ayudan a nuestro sistema inmunitario y refuerzan nuestras defensas naturales:

La fruta, en especial, los cítricos como las naranjas, mandarinas o limones nos aportan vitamina C, estupenda para prevenir catarros, o en caso de ya tenerlo, a sobrellevarlos, lo mejor son los zumos naturales. Las verduras, en concreto las llamadas “verduras de invierno” como son las espinacas, acelgas, calabaza o zanahorias, que aportan Vitamina A.

Reforzar la ingesta de las grasas buenas como el pescado azul, el aguacate o los frutos secos, de ellas nuestro cuerpo obtendrá los nutrientes necesarios. Por otro lado, las legumbres, como los garbanzos o las lentejas, aportarán el hierro, irrenunciable para tener bien fuerte el sistema inmunitario.

En cuanto a los lácteos, tomar yogur fresco, que nos ayuda a prevenir enfermedades por su característica esencial: es un probiótico natural, y si lo juntamos con una buena cucharada de miel ¡la combinación perfecta! Pero no lo olvides, si ya está resfriado, no es aconsejable tomar leche, puede espesar la mucosidad. Es mejor beber mucho líquido.

Si ya sabemos comer bien, igual de importante es la vestimenta. Debemos aprender a abrigarnos y desabrigarnos correctamente, en especial al entrar en sitios cálidos, si utilizamos “capas” será más cómodo. Abrigarnos demasiado puede ser contraproducente, debe regularse la temperatura corporal de forma natural. Otro punto esencial es mantener los pies calientes.

Por último, debemos tener en cuenta una serie de hábitos. En primer lugar, debemos mantener una higiene adecuada con duchas diarias y lavarse las manos de forma continua, ya que esto ayuda a relajarnos y eliminamos las bacterias. Debemos inculcar desde niños esta rutina, además de cubrirse la boca y la nariz cuando estornudamos y tosemos; y evitar que los niños se muerdan las uñas. En segundo lugar, debemos ventilar los espacios cerrados, sobre todo dentro de casa y, muy importante, su cama.

Hablando de espacios, aunque haga un poco de frío, tenemos que pasar tiempo al aire libre, será el mejor momento para jugar y hacer deporte. Esto contribuye a la protección de las defensas naturales de nuestro cuerpo. Otro último dato importante es que hay que evitar exponer a los niños al humo del tabaco, ya que puede afectar a sus vías respiratorias.

  • Llevar una adecuada alimentación, acostumbrar a los niños a comer de todo. En especial, las grasas buenas, los cítricos y alimentos que aporten hierro y calcio.
  • Aprender a vestirse de forma adecuada. La técnica de las “capas” es la mejor opción.
  • Rutinas: higiene, ventilación y aire libre.
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