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¡VOLVEMOS AL COLE!

La vuelta al cole es un momento muy importante para el niño, ya no solo porque tiene que volver a las rutinas escolares, sino porque tiene que crear nuevas. Los meses de verano equivalen mayor flexibilidad, de horarios, de rutinas… esto hace disfrutar a los niños y desconectar del ritmo escolar. Por eso, la vuelta esa rutina cuesta mucho más.

Los padres tienen un papel muy importante en lograr que los niños consigan reconciliarse con el curso académico sin que se convierta en un trauma. Hay que intentar comprender que los niños pueden estresarse al volver a la rutina si no se hace una adaptación días antes. Esta adaptación viene a nivel de los madrugones, de las comidas, de los deberes… Todo esto provoca cambios emocionales en ellos.

Al comienzo de la rutina, hay muchos niños que rechazan ir al colegio y se vuelven irritables. Hay que hacerles comprender que tener responsabilidades es bueno para ellos ya que TODAS las personas las tienen. Es recomendable poner de ejemplo a persona cercanas (“Mamá también tiene responsabilidades: ir a trabajar, papá hacer la comida…”) e intentar no quejarse del síndrome postvacacional (“No me apetece ir a trabajar”, “Qué cansado estoy”), porque esto influye negativamente en el niño.

Para que los niños se adapten al nuevo horario, hay que comprender que al principio les puede costar un poco más. Hay que tener paciencia y dar ejemplo. Lo más importante es tener un horario constante para que ellos vayan acostumbrándose poco a poco. De la misma forma, hay que conciliar el ocio con los deberes. Se recomienda crear un horario donde ellos puedan ver reflejado su tiempo libre y su tiempo de tareas, ya que esto crea motivación y superación.

Una de las causas de rechazar el colegio es debido a la dependencia con los padres. Han pasado demasiado tiempo juntos durante unos meses y volver a separarse de ellos, aunque sea por unas horas al día, cuesta. De la misma forma, puede causar alteraciones del sueño y falta de apetito. Para solucionar todo esto hace falta constancia por parte de los padres, tanto en el ámbito académico como en el médico; es decir, el niño en el colegio está en continuo contacto con sus compañeros, juega, se ensucia, etc. Al ser un espacio cerrado es muy fácil contraer y contagiar enfermedades, es por ello que en casa se debe prestar especial atención a los síntomas que pueden ir apareciendo, se aconseja llevar el calendario de vacunación al día; mantener una higiene adecuada; hacer revisiones y avisar al profesor en caso de observar cualquier cosa destacable.

Inculcar un estilo de vida saludable desde la infancia favorece llevarla en un futuro, por ello la vuelta a la rutina y las clases suponen un buen punto de partida. Una alimentación adecuada es esencial para el desarrollo del niño; el desayuno es la comida más importante del día, ayuda al niño en su rendimiento académico y físico durante todo el día. No podemos olvidar el almuerzo, sino llegarán a la comida con mucha hambre, provocando ansiedad a la hora de comer.

Es muy importante acostumbrar a los niños a que coman de todo desde pequeños, de esta forma evitaremos que en el comedor escolar dejen las bandejas llenas; los menús que estos ofrecen son variados y muy apropiados para los más pequeños de la casa, combinándolo con las sugerencias que hacen para las cenas en casa, conseguiremos una dieta 100% equilibrada.

Los niños pasan muchas horas sentados en clase a pesar de que jueguen en el recreo y necesitan actividad física. Es importante organizar actividades extraescolares relacionadas con el deporte, siempre que motive al niño y le agrade. Es recomendable que realice una hora de ejercicio físico diariamente, le ayudará a prevenir obesidad infantil, favorece su metabolismo y le ayudará a descansar mejor por las noches, un factor esencial para su crecimiento y rendimiento en la escuela. ¡Pero ojo! No hay que excederse con las actividades extraescolares, los niños también merecen desconectar y tienen otras responsabilidades, por ejemplo, los deberes.

Una de las tareas más costosas es hacer los deberes al volver de la escuela. El niño puede sentirse saturado o cansado, por ello, no podemos olvidar su pequeño rato de ocio y la merienda, ayudará a su posterior concentración y habrá recargado pilas. Para que sea más sencillo crear o retomar esta rutina a la vuelta de las vacaciones, pueden establecerse unos horarios concretos; tener un espacio de estudio y trabajo; utilizar premios y refuerzos (no materiales), los comentarios positivos, horas de juego en familia; el objetivo es reforzar su esfuerzo y sus resultados.

En resumen:

  • Recuperar la rutina del curso poco a poco y con paciencia
  • Dar ejemplo de los adultos evitando quejas “postvacacionales”
  • Buena dosis de comprensión por problemas derivados por dependencia con los padres: la constancia les dará seguridad
  • Una alimentación saludable facilita el retorno a la rutina, y mejora el rendimiento académico
  • Combinar los menús del colegio con las cenas de casa ayuda a los niños a aprender a comer nuevos alimentos
  • No descuides la actividad física de tus hijos, ya sea a través de extraescolares, ya sea a través de juego y ocio libre, al menos 1 hora diaria
  • Unos horarios concretos para los deberes ayudaran a tus hijos a conciliar mejor la nueva rutina del cole

Las primeras semanas siempre son duras, pero trabajando en equipo, familia y profesores, todo es más fácil.

¡A por todas con esa vuelta!

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